El jabón es una sal que resulta de mezclar una grasa, vegetal o animal, con un álcali como la soda cáustica. Limpia bien, pero queda con un pH alcalino, bastante más alto que el de la superficie de la piel, que es ligeramente ácida. Por eso nuestros geles de ducha, en barra o líquidos, y nuestros limpiadores faciales se formulan sin jabón.

Cómo se hace un jabón

La receta tiene miles de años y se llama saponificación. Un aceite o una grasa se calienta con una base fuerte; la base rompe los triglicéridos de la grasa en glicerina y ácidos grasos, y estos quedan unidos al sodio o al potasio. Esas sales de ácidos grasos son el jabón. Con sodio sale una barra dura; con potasio, una pasta blanda o un jabón líquido.

La molécula de jabón es un tensioactivo: tiene una cola que se pega a la grasa y una cabeza que se disuelve en agua. Rodea el sebo y la suciedad, y el enjuague se los lleva. Hasta ahí, nada que reprochar.

Por qué el pH importa

Para que exista, un jabón necesita un medio alcalino. En el agua de la ducha deja un pH claramente por encima de 7, mientras que la capa más externa de la piel, el estrato córneo, vive en un rango ácido, alrededor de 5. Esa acidez no es un detalle: ayuda a mantener unidas las células de la superficie, regula las enzimas que renuevan la barrera y favorece a los microorganismos que conviven con nosotros sin causar problemas.

Un lavado con jabón sube ese pH por un rato. En una piel sana, se recupera sola. En una piel seca, en la que se enrojece con facilidad o en el frío seco de Bogotá, donde la barrera ya trabaja al límite, la sensación de tirantez después de la ducha es la señal de que la limpieza se llevó algo más que suciedad: parte de los lípidos que sellan la piel.

A eso se suma el agua dura. Las sales de calcio y magnesio reaccionan con el jabón y forman un residuo insoluble, el mismo que deja la marca gris en la bañera, y parte de ese residuo queda sobre la piel.

Qué usamos en su lugar

Nuestros limpiadores no usan jabón. Usan solo tensioactivos de origen vegetal, derivados de azúcares y aceites de plantas, que funcionan a un pH cercano al de la piel. No necesitan álcali y no reaccionan con el agua dura, así que se pueden formular en el rango ácido o neutro sin perder espuma.

Así están hechos nuestros geles de ducha, como el Gel de Ducha Sólido Mango y Coriandro, formulado sin jabón y con pH neutro, o el Aceite de Ducha, y nuestros limpiadores faciales, como el Gel Limpiador Purificante para piel mixta a grasa y el Gel Limpiador Refrescante. En la cara importa todavía más: la piel es más fina y se limpia dos veces al día.

El caso más curioso son los geles de ducha sólidos, porque tienen forma de barra y cualquiera los tomaría por jabón. Están formulados sin jabón y sin tensioactivos sulfatados, con pH neutro para la piel, y llevan aceite de almendras dulces y glicerina para que la piel no quede tirante. En el test de satisfacción que realizamos con 192 personas, el 90 % dijo que no le resecaba la piel después de 14 días de uso. Es una autoevaluación, no una medición instrumental, pero es lo que la mayoría busca saber. Duran más si se secan entre usos en una jabonera que escurra.

En la tienda, la palabra "jabón" también aparece en los jabones líquidos de manos. Los llamamos así porque es el nombre con el que todo el mundo los busca, pero no son jabón: son limpiadores líquidos, y su base es sin sulfatos. Toda la línea está en geles de ducha y limpieza facial.

Cuándo el jabón no es un problema

Si tu piel es grasa, resistente y nunca queda tirante, un jabón de buena calidad no le hace daño. Tampoco hay que temerle en las manos cuando se trata de lavar bien: el jabón destruye la envoltura de muchos virus y bacterias, y por eso sigue siendo la recomendación de salud pública. La diferencia se nota en quienes tienen la piel seca, sensible o con tendencia a irritarse, y en quienes se bañan con agua muy caliente o más de una vez al día.

Más sobre limpiadores de cuerpo y manos

Si te interesa qué más cambia en un gel de ducha o en un limpiador de manos, además del jabón, lee por qué también evitar sulfatos en geles de ducha y jabones. Encuentras los productos en limpieza corporal, gel de ducha sólido, gel de ducha líquido y jabón líquido para manos.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si un producto es jabón de verdad?

Mira la lista de ingredientes. Si aparecen nombres como sodium palmate, sodium cocoate o sodium tallowate, o la mención "saponified oils", es un jabón. Si los primeros tensioactivos tienen nombres como coco-glucoside o sodium cocoyl isethionate, es un limpiador sin jabón.

¿Por qué mi cara queda tirante con un limpiador de Yves Rocher si no tiene jabón?

Sin jabón no quiere decir que no limpie: todo limpiador retira sebo, y si tu piel ya producía poco, lo nota. Suele pasar por una de estas razones: usas una fórmula pensada para piel grasa, como el Gel Limpiador Purificante, sobre una piel seca o deshidratada; te lavas con agua muy caliente; dejas el producto demasiado tiempo o te limpias más de dos veces al día; o el agua de tu casa es dura. Prueba con agua tibia, un enjuague corto y una fórmula más suave para tu tipo de piel, y aplica tu crema con la cara todavía húmeda. Si la tirantez viene con ardor o enrojecimiento que no se va, consulta a un dermatólogo.

¿El gel de ducha sólido es un jabón?

No. Tiene forma de barra, pero su fórmula es sin jabón y sin sulfatos, con pH neutro para la piel. Se usa igual: se frota sobre la piel húmeda o sobre una esponja y se enjuaga.

¿Por qué mi piel queda tirante después de bañarme?

Suele ser la limpieza arrastrando lípidos de la barrera, sobre todo con agua muy caliente o un limpiador alcalino. Baja la temperatura, acorta la ducha, usa un limpiador sin jabón y aplica una crema corporal con la piel todavía húmeda.

¿El jabón de manos también reseca?

Lavarse las manos muchas veces al día reseca con cualquier limpiador. Lo que ayuda es secarlas bien y aplicar una crema de manos después, sobre todo en la noche.